19 de abril de 2007

Carlistas

Un amigo de mis padres, sacerdote vasco, solía contar la siguiente historia que tenía por verdadera.

Corrían años de guerras y revueltas carlistas en España. La agitación llegó hasta un pueblito del país vasco.

Un chico de 16 años le dijo a su madre, que estaba en el jardín: -Madre, me voy a la escuela.

Diciendo esto, se calzó las alpargatas, la boina y el fusil y se fue adonde los carlistas. Hizo toda la guerra. Y después emigró a la Argentina. Sin decirles nada a los suyos.

Veinte años pasaron. Veinte años en el Sur.

Hasta que un día volvió a su pueblo natal. Y a su casa. O a la que fuera la casa de sus padres.

Y apenas había cruzado el umbral, escuchó la voz de su madre, proveniente del patio, que decía:

-Hijo, te parece que éstas son horas de volver de la escuela?

Veinte años.