12 de julio de 2007

Ceferino Namuncurá

Días pasados el Papa firmó el decreto que lo declara beato.

Beato Ceferino, entonces.

Hijo del cacique Mapuche Manuel Namuncurá y nieto del gran caudillo Mapuche Cafulcurá.

Su madre era una cautiva chilena, que tenía por nombre Rosario Burgos.

Criollo. Mezcla perfecta de esa tierra, crisol de razas, en la cual conquistador y conquistado se fundieron en la misma fe y en la sangre de una nueva siembra.

Hay una anécdota familiar sobre Ceferino.

Nació en un campo, cerca de Chimpay, en Neuquén.

El campo pertenecía a los Pawly, que son tíos bisabuelos míos por su alianza con los Garay.

Mi bisabuela Garay, era una ferviente devota de Ceferino. Algo por devoción propia y mucho porque había nacido en su campo.

Entonces le rezaba. Para ella y también para los otros.

Y cuenta la leyenda familiar, que hasta le pedía y hacia promesas... en nombre ajeno.

Y, cuando los otros se sanaban, los mandaba a Chimpay a agradecerle a Ceferino...

Y guay del que no iba.

Tanto insistía y tanto molestaba, que al final, con tal no escucharla, viajaban todos a Neuquén.