30 de mayo de 2007

Hidalgos

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Y comentó el Marqués de Brandomín:

-¡El genio del linaje!... Lo que nunca pudo comprender el liberalismo, destructor de toda la tradición española. Los mayorazgos eran la historia del pasado y debían ser la historia del porvenir. Esos hidalgos rancios y dadivosos venían de una selección militar. Eran los únicos españoles que podían amar la historia de su linaje, que tenían el culto de los abuelos y el orgullo de las cuatro sílabas del apellido. Vivía en ellos el romanticismo de las batallas y de las empresas que se simbolizaban en un lobo pasante o en un león rapante. El pueblo está degradado por la miseria, y la nobleza cortesana por las adulaciones y los privilegios, pero los hidalgos, los secos hidalgos de gotera, eran la sangre más pura, destilada en un filtro de mil años y de cien guerras.

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“Los cruzados de la causa”
de Ramón M. DEL VALLE INCLÁN

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